Página de información y opinión de los hermanos y hermanas de la Real e Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Aguas, el Señor Sentado en la Peña y Nuestra Señora de los Dolores (Guadalcanal).
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martes, 2 de noviembre de 2010

VI CONVIVENCIA: LOLI LLANOS


Nuestra hermana Loli Llanos Moyano nos habló de la caridad en la Hermandad, concretamente del Programa de Acogida de niños bielorrusos del que ella es madre de acogida. Compartió con nosotros su experiencia y sus emociones desde que comenzó esta aventura hace algunos años.

“En la religión cristiana, la caridad es una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.” ¿Hay algo más hermoso que podamos hacer los cristianos que dar amor a los demás? Durante varios años de mi vida y aún trabajando en Hermandades y en otros movimientos religiosos, no encontraba la forma de vivir la caridad. Fue entonces cuando a través de nuestra Hermandad, y al mando de mi querido amigo Manolo Rincón, se me dio la oportunidad, aún no pudiendo hacer grandes cosas dadas nuestras limitaciones, pero pude comprobar que un grano de arena al final hace una montaña, y así fuimos desarrollando varias actividades, colaborando en las campañas de Navidad, voluntariado con las personas mayores, cuestaciones para el cáncer, recogida de alimentos y un largo etc. culminando con lo que para mí ha dado un giro importante a mi vida, pertenecer al “Programa de Acogida de Niños Bielorrusos”. Manolo, no tengo palabras para agradecerte que pensaras en mí para esta bonita aventura de amor hacia los niños.
Cuando comenzamos era imposible imaginar que íbamos a tener unas vivencias, unos sentimientos y un acercarnos más a Jesucristo y sus enseñanzas a través de ellos. Loa que para algunos no era más que una novelería que pasaría con los años, hoy por hoy no tiene razón de ser nuestro día a día en la Hermandad sin la llegada de los niños en verano, entendiendo que hay otras formas de vida, distintas de la nuestra, donde estos niños son felices y se sienten seguros.
Y digo seguros, porque aunque la explosión del reactor en la central nuclear de Chernobyl arrojó a la atmósfera material con una radioactividad equivalente a 200 de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, la población bielorrusa no es consciente del peligro al que están expuestos. Debido a la situación política y el alto índice de pobreza, no les queda más remedio que alimentarse de los productos que les da la tierra y de los animales que crían ellos mismos, tierra que tardará más de 5.000 años en quedar totalmente limpia.
Y como siempre en estos casos, los niños son los más afectados sufriendo multitud de casos de cáncer de tiroides, hígado y recto, además de otras muchas enfermedades. Por eso los pediatras europeos lanzaron un llamamiento para que los niños pudieran estar alejados de allí, aunque fuera temporalmente, aumentando así su esperanza de vida de un año a año y medio.
Todos estos datos y cifras ya lo habréis escuchado en más de una ocasión y quizás os pase como cuando vemos en televisión tantas guerras y tantos niños muriendo de hambre, parece que nuestros ojos se han acostumbrado a ver impasibles tanto sufrimiento.
Pero vamos a ponerle cara y nombre a esos datos y cifras: Carolina, Pavel Sasha y Pavel chico, cuatro niños que desde hace unos años nos contagian de su alegría durante 40 días. Rafa, Puri, ¿os imagináis un verano sin Carolina, sin tener toda la casa llena de muñecas, zapatos de tacón, barras de labios, sin su risa o su no parar de hablar?
O Alejandro y Alberto, ¿os imagináis un verano sin tener que compartir habitación, juegos, comidas, baños, con el amigo Pavel, siempre tan sonriente, educado y recto?
O José Ramón y Marta, ¿os imagináis un verano tranquilo, sin tener la casa revuelta con camas, ropas y juguetes, sin tener que compartir las “maniquitas”, como llaman ellos a las nintendos? No me imagino yo sin tener que partir para comer casi una sandía para el glotón de Sasha o sin el travieso de Pavel, que tanto me ha dado este verano.
Lo peor de todo es el día de la despedida, ¿verdad Mariluz? Pero nos queda la satisfacción año tras año de haber cumplido nuestra misión.
Y como es de buen nacido ser agradecidos, no puedo dejar pasar la oportunidad de daros las gracias a todos. Gracias a vuestra colaboración y vuestra asistencia a todos los actos que se organizan para recaudar fondos, podemos seguir adelante con el programa, gracias también al Hermano Mayor y a la Junta de Gobierno por sus desvelos y por el cariño con nuestros niños. De una u otra manera, todos formamos una gran familia de acogida. Muchas gracias y que paséis un buen día.


LOLI LLANOS MOYANO