Página de información y opinión de los hermanos y hermanas de la Real e Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Aguas, el Señor Sentado en la Peña y Nuestra Señora de los Dolores (Guadalcanal).
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lunes, 15 de noviembre de 2010

IV CONVIVENCIA: RAFAEL PERELLÓ


Para terminar con la VI Convivencia de Hermandad, el sentido homenaje que Rafael Perelló hizo a su compañero y amigo José Ugía Millán, costalero del Santísimo Cristo de las Aguas.


Me complace gratamente estar aquí con todos vosotros, en un día como éste, para compartir y reflexionar en esta ya consagrada Convivencia de hermanos y que a pesar de su corta edad, tan sólo seis años, se ha consolidado como referente de nuestra querida Hermandad.

Quiero agradecer a la Junta de Gobierno la confianza depositada hacia mi persona, al brindarme de nuevo la oportunidad de expresar hoy mis sentimientos más íntimos. Me gustaría agradecer a todos los ponentes que me han antecedido a lo largo de estos años, mi más cordial felicitación, por ser ellos los verdaderos artífices, con su palabra y su buen hacer, de que este buen proyecto siga viendo la luz cada año. Gracias.

Aún me embarga la emoción cuando hace unas semanas me designasteis, según vuestro criterio, como el más adecuado para rendir este merecido homenaje a un querido amigo y a una entrañable persona, que desgraciadamente ha cumplido sus días entre nosotros: Pepe Ugía Millán.

Son muchos los lazos que me han unido a él, durante su corta estancia a nuestro lado. Principalmente están como elementos más afectivos de nuestra siempre buena relación: la amistad y el compañerismo.

La amistad, cualidad ésta innata en las personas por naturaleza. Es un afecto personal, puro y desinteresado, que nace y se fortalece con el trato.

Desde aquella ya lejana y recordada juventud, los designio del destino me concedieron la oportunidad de conocerlo como amigo y como persona. Años aquellos, en los que como consecuencia de nuestra corta edad, compartimos experiencias y correrías de todo tipo: desde locuras y atrevimientos propios de jóvenes de aquella época, hasta querer aparentar ser mayor cuando se nos venía encima el resultado de nuestras “meteduras de pata”.

Todavía recuerdo con mucho cariño y nostalgia, cuando empezaron sus primeros escarceos amorosos con la que con el paso del tiempo se convirtió en su fiel y amada esposa, ¿te acuerdas, Lola?

Qué vitalidad y qué energía manifestábamos aquellas tardes-noches de verano en el paseo del Palacio y del Coso, cuando yo me convertía en vuestro particular Celestino para derivo a uno lo que pensaba el otro, e intentaba por todos los medios “que la sangre no llegara al río”, para así interceder por ambos y poder hacer posible que se cumpliera principalmente tu sueño Lola: que él fuera el hombre de tu vida.

Pues quiso Dios que eso sucediera, y esa “utopía amorosa” con el transcurrir de los años se transformó en una sólida y consolidada unión para siempre, dando como fruto a vuestros dos hijos: Alejandra y José Alberto, que son los que a partir de ahora con todo su apoyo y cariño, van a ser más que nunca los principales ejes de tu vida, para que sigas esforzándote y superándote, y así poder ante todo salir victoriosa de ésta, tu particular lucha, que muy a pesar de todo, tienes que ganar. Mucho ánimo y adelante Lola.

El compañerismo es el vínculo que existe entre compañeros. Es concordia y buena correspondencia entre ellos. Es símbolo de unión, de relación, de atadura entre una persona y otra.

Al igual que la amistad, es una cualidad muy a tener en cuenta en todas las etapas que se van desarrollando a lo largo de nuestra vida, y ejerce de una manera bastante especial una gran relevancia en uno de los principales motores de la Semana Santa: el costalero.

Ser costalero, es sinónimo de ilusión, de esfuerzo y de compromiso, tres pilares que definen perfectamente su carácter como costalero de nuestra Hermandad.

Ilusión, porque quiso apostar por algo que lo seducía, que lo atraía, por la alegría que le indujo a la realización de su deseo: cargar a hombros a su Cristo de las Aguas, para que ésta, su ilusión, rebozara de gozo.

Esfuerzo, porque se movilizó voluntariamente con fuerza moral y apostó por la consecución de un fin, e infundió ánimo y valor. Su esfuerzo se vio recompensado por su entrega y valentía, por su amor y su pasión a la labor realizada.

Compromiso, por la obligación que contrajo, por la palabra que dio, por la fe que empeñó. Porque asumió los valores que él eligió, y pudo dar así un sentido a su acción. Porque quiso y supo convertirlo en una obligación y en una responsabilidad. Porque se comprometió consigo mismo, y porque su juramento le unió y le puso de común acuerdo en manos de Jesús y de María.

Ilusión, esfuerzo y compromiso
demostraste con tesón,
comprometido contigo mismo
y entregado con tu amor.
En perfecta “igualá” estarás siempre junto a Dios
pidiéndole por nosotros y rezándole con fervor,
para que siempre nos guíe y nos de su bendición.
Esta pastora bendita, Señor de Guaditoca,
a la que tanto queremos y a la que tanto pedimos,
le queremos hoy decir con el corazón abierto
que proteja con su manto a los que te quieren tanto.
Ayúdalos a seguir para que no desfallezcan
y que estéis siempre presente por si les faltan las fuerzas,
porque tú para ellos siempre serás hijo, hermano,
esposo y padre ejemplar.


RAFAEL PERELLÓ RIUS