Página de información y opinión de los hermanos y hermanas de la Real e Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Aguas, el Señor Sentado en la Peña y Nuestra Señora de los Dolores (Guadalcanal).
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jueves, 11 de noviembre de 2010

VI CONVIVENCIA: PURI MUÑOZ


Nuestra hermana Puri Muñoz nos habló de su experiencia formando parte del Coro Sacramental Cristo de las Aguas y su relación con los componentes del mismo.


Todavía guardo en mi memoria algunas notas de las canciones que la hermana Josefa María me enseñaba con su armonio, cuando sólo contaba con seis años, y ya mi voz sonaba en la capilla del Espíritu Santo.
Sin saber cómo ni por qué, cada vez que escuchaba una canción, mi tarea era deshacer aquellas notas musicales introduciendo otras, no sé si con sentido o sin él, pero intentando que a la vez la composición musical y mi sucesión de notas supuestamente inventadas, sonaran bien. Y el caso, es que casi siempre lo conseguía. Era lo que yo llamaba sacar voces a las canciones. ¿Te acuerdas Mercedes? De pequeñas era lo que más nos gustaba, hacer bajos y altos.
Fueron pasando los años y al finalizar mis estudios en el convento del Espíritu Santo, comencé otros superiores en Sevilla en la Doctrina Cristiana, donde también canté en el coro del colegio, después en la Parroquia Santa María de la Asunción y en el coro romero Nuestra Señora de Guaditoca.
El caso es que yo seguía cantando, mi voz seguía sonando. Pero fue en una etapa negra de mi vida, en la que mi voz se cansó y dejó de sonar. Iba pasando el tiempo y a mí me faltaba algo, mi cabeza no dejaba de dar vueltas, porque yo quería volver a cantar, y a la vez sentía la necesidad de hacer algo grande para la Hermandad, y así empezó todo.
Una mañana de hace casi cinco años, me levanté con el gusanillo de contárselo todo a Loli, mi confidente. Como de costumbre, en el café de las diez, le lancé la idea a mi cuñada.
“Loli, vamos a hacer un coro para la Hermandad”, a lo que ella me contestó: “Tú estás loca, no haces más que inventar cosas”
“Loli, escucha, lo tengo todo pensado, vamos a cantar en latín en la Función Principal”
"Pero vamos a ver, para hacer eso hace falta una persona que nos enseñe, un grupo de gente numeroso y tener las partituras de una misa en latín que no tenemos”
“Sí, pero las tendremos. Mira, voy a llamar al padre Ramón, él tiene que saber… para eso es cura y seguro que las habrá cantado más de una vez. Le diré que nos envíe la misa de Angeli, que es muy popular. Ya lo he hablado con mi padre que se la sabe, y cuando la tengamos le pediremos a Javier Carrasco que sea nuestro director.”
“Otra vez te digo que estás loca. Pero si Carrasco con la banda no tiene tiempo de nada. ¿Cómo le vas a pedir otra cosa más? ¿Y a quién vas a buscar? Porque la gente no se quiere meter en estos líos.”
En eso tenía razón. La verdad, es que eso tenía que pensarlo bien. Porque siempre somos los mismos en los mismos sitios. Había que buscar a personas que no estuvieran comprometidas con otras cosas. Pero siempre mirando el bien de la Hermandad, se me ocurrió que en principio sólo buscaría hermanos, y así todo quedaría en casa. De modo que me puse manos a la obra.
El primero en atacar fue a mi buen amigo Carrasco, nuestro impulsor para todo lo que se propone. Él es el capitán que saca lo máximo de toda su tripulación. Gracias Javier, siempre has dicho sí, y eso dice mucho de tu persona.
Y ahora la tarea más difícil: buscar a una serie de personas que les guste cantar y que se comprometan a consolidar un grupo que tenga unos pilares fuertes y duraderos. Por eso tenía que dirigirme, en principio, a personas muy arraigadas en la Hermandad. ¿Os acordáis, Emilio y Mari Carmen? Una tarde invadí vuestra casa, y me fui con el sí y una gran sonrisa en mi corazón. Sabía que no me fallaríais.
Ni tú Mari Álvarez. Un pilar fuerte a pesar de todo.
O tú, Juan Antonio Escote. Que siempre estás en la Hermandad con todo tu corazón.
Y vosotros, Águeda y Juan Carlos. Siempre con vuestros problemas de trabajo. Pero cuando podéis, estáis. Eso es lo importante.
María Teresa. Nos aportaste mucho el tiempo que estuviste con nosotros.
Y tú Pirra, ¡¡Cómo nos enseñabas!! A los tenores, los tenías cogidos con una cuerda, y qué trabajo les costó soltarse.
Loli. A ti, ¿qué te voy a decir? Tú eres parte de esta bonita historia.
Rafa. Mi compañero, mi sombra. No doy un paso sin que tú lo des conmigo. Por supuesto, también tenías que estar aquí.
Juan España. Llamado así cariñosamente por todos nosotros. Con tu gran oído y tu buen humor, siempre nos sacas una sonrisa. También tú te subiste a bordo.
Chapi. ¿Cómo me voy a olvidar de ti? Que siempre le has puesto tanta voluntad. Te ha podido más el querer estar que los problemas que has tenido en la voz. Gracias por el tiempo que nos has dedicado.
¿Y qué voy a decir de nuestra cuerda de músicos? Si eso es un lujo: Juan Malco, May, Flori, Ramón, Javi Núñez, Julia y ahora también Antonio. Y Pedro, el niño de mis ojos; con tu bravura de juventud, que tantas veces hay que frenar, el mismo desenfreno con el que quieres a tu Hermandad, y a mí ¡me consta! No cambies nunca, sé siempre la misma buena persona que eres.
Y tú José Ramón: también tú disfrutas con el coro. Te gustaría estar más, pero algunas veces tus quehaceres no te dejan. Intenta estar en más ocasiones, porque esto sí merece la pena.
Antoñito. También me acuerdo de ti. ¡Qué trabajo te costaba lo polifónico! Pero en las misas romeras sacabas toda tu fuerza flamenca y nada se te ponía por delante. Ahora por circunstancias no estás con nosotros, pero has dejado siempre esa puerta abierta para volver algún día.
Y tú Montse. Aparte de cantar ¡que te encanta!, de cuánto te sirvió el coro. El tiempo que estuviste con nosotros, encontraste un apoyo moral de esta gran familia. Porque aparte de hacer lo que más nos gusta, que es cantar, estamos haciendo continuamente una gran obra social: con los abuelos de la residencia, que tanto nos quieren, y tanto bien le hacemos cuando vamos a cantarles, y por qué no, la buena obra la hacemos con nosotros mismo. ¿Cuántas veces nos dice Mari? “¡¡Mi coro!! ¡Mi coro es lo mejor que me ha pasado en la vida!” O Juan Antonio, que entre bromas relata: “Yo cantaré mejor o peor, pero ese rato de felicidad que paso con vosotros, no me lo quita nadie” Estamos haciendo algo bueno por los demás, y eso es muy importante.
Y tú, Luis. Un gran tenor, ya veterano en la música. Que tanto disfrutas cantando con todo lo que hacemos polifónico.
Ata. Tú eres la persona que callado otorga con todo. No le pones pegas a nada. Por eso a tu lado siempre funcionan bien las cosas.
Y tú, Pepi, compañera de contralto. ¡Qué trabajo nos cuestan esas partituras, siempre en contra de la melodía! Y hablando de melodías, quienes la llevan son las sopranos. Con su voz prodigiosa, que no hay agudo que se les resista.
Mercedes. ¿Qué voy a decir de ti? Hemos crecido juntas, hemos cantado juntas, y esta vez te pedí pertenecer al coro y ser hermana de los blancos, y sé que esto último lo llevas a gala por lo mucho que te gusta la Hermandad, y no pusiste pega alguna. Gracias por no fallarme nunca.
Y vosotras, Manoli, Mari Luz, Lole. Todas hermanas de la Hermandad y comprometidas para todo lo que hace falta dentro del coro y fuera de él.
Y me faltas tú, María José. Responsable con tu trabajo, a bordo de este barco y siempre atenta a las órdenes de tu capitán. Con el tiempo me he dado cuenta que eres un puntal fuerte dentro de esta gran familia.
Pero no dejamos de tener buena gente con nosotros: José Ángel y Mario, los hermanos Fontecha. Ilusionados con la Hermandad y queriendo ponerse al día con todas las canciones y partituras de nuestro repertorio.
Y todavía hay más: las jovencitas del grupo: Cristina, Rebeca y Belén. También los jóvenes se acercan a nosotros. Y hoy por hoy, creedme, eso es un lujo.
Pero esto no acaba aquí. Nuestras puertas están abiertas a personas, con más o menos facultades para cantar, que quieran compartir con nosotros el cariño, el respeto y la camaradería que existe en el coro Sacramental.
Estos casi cinco años han sido intensos para nosotros: hemos cantado misas sacras, bandas sonoras de películas, certámenes de villancicos, concursos de campanilleros, misas rocieras y hasta ¡representar una zarzuela! Cuánto rodaje en tan poco tiempo.
Somos una parte muy importante dentro de la Hermandad, con la que colaboramos en todos sus actos, y no sólo llevamos el nombre de su Titular donde quiera que vamos, sino que también aportamos un donativo de cada boda rociera que cantamos. “El dar sin recibir nada a cambio ya es una virtud que nos hace grandes”.
Y por ahora todo marcha bien entre nosotros. Ojalá que siempre sea así. Pero pueden venir tiempos difíciles, discrepancias y multitud de sinsabores. Y ahí es cuando tenemos que saber reaccionar, dialogar y pensar que este coro tiene que ir cumpliendo años a la vez que nosotros, con nuestra perseverancia y nuestro cariño, y debe ser referente para nuestros jóvenes, que son los que van a heredar nuestros puestos.
Yo creo que os he definido como una parte muy importante en mi vida, que ya no sería igual si no estuvierais vosotros.
Cada ensayo, cada convivencia, cada concierto o Función Principal, son como la primera vez para mí, aun llevando tantos años. Me siento nerviosa y seria, sufriendo el que haya una equivocación o una subida de tono, pero a la vez estoy feliz, porque estoy haciendo lo que más me gusta, que es cantar. Y todo os lo debo a vosotros, que me habéis regalado esta oportunidad.
Quisiera agradecer a la Junta de Gobierno el dejarme expresar en este día de hoy mis sentimientos a los aquí presentes. Al Hermano Mayor de la Hermandad de Guaditoca, a nuestro párroco D. Juan Carlos y a vosotros, mis compañeros, por haber permitido que mi voz volviera a sonar.

MUCHAS GRACIAS.


PURI MUÑOZ CRIADO