Te has ido como has vivido, prudentemente, sin hacer ruido,
sin molestar.
Aquella noche me acosté tarde, preparando casualmente el
regalo que Tú y Eva queríais hacerle a nuestra hija por su cumpleaños; Carlos
en Granollers, dormía ya.
A los dos nos despertó el fatídico sonido del
teléfono en el silencio de la noche y al otro lado, la voz desesperada, angustiada de Eva y empezó el calvario para
todos nosotros.
Te cogimos de la mano, te hablamos al oído y te pedimos que
despertaras, pero ya te habías ido.
Queremos borrar esa imagen de nuestra mente y recordarte
como Tú eras: tu amplia y blanca sonrisa, tu mirada sincera, tu pelo negro
entrevelado, tu tranquilidad, que contrastaba con los nervios de Carlos, tu
hermano de sangre y tu mejor amigo, distintos e inseparables.
Queremos recordarte en la felicidad de nuestra boda, en la
vuestra, en el nacimiento y bautizo de nuestros hijos, en todos los buenos
momentos y algunos malos también, que hemos pasado juntos; llevando a Hugo
sobre tus hombros, ayudando a Tu Madre, siempre cariñoso y atento; sentado en
el escalón del salón de tu casa riéndonos con las cosas de Tu Padre; viendo con
Carlos tu querido Barça o comentando sobre cualquier deporte, os
gustaban y entendíais de todos, mientras, Eva y Yo protestando de tanto
deporte.
Recordarte en el Palacio, en la Piscina, tomando unas cervezas con tus
amigos y disfrutando de tu, ahora corta vida, con las personas que te dieron la
mayor felicidad: Tú Mujer y fruto del Amor, Vuestro Hijo.
Siempre madrugador, ya no nos despertarás en Guadalcanal,
cada mañana: “Carlos, levántate, te espero en La Puntilla y tomamos un café,
Tito”, así supimos de tu futura paternidad.
Donde quieras que estés, queremos que sepas que cuidaremos
de Eva, tu hermano cumplirá lo que nunca pensó que tendría que cumplir: las
promesas de Bautismo que como Padrino hizo ante Dios y ante todos. Sabremos
transmitirle a Hugo quien era Su Padre: un Hijo cariñoso con sus Padres,
siempre pendiente, un Hermano de sus hermanos, un segundo Padre para sus
sobrinos, Carlos y Albert, que suerte han tenido, Amigo de tus amigos, desde
muy lejos vinieron a verte, un Hijo, un Hermano y un Tito para tu segunda
familia, la de Eva y sobre todo un Marido y un Padrazo ejemplar.
Quizás nunca lo dijimos con palabras, aunque estoy segura
que lo sabías, como también nosotros: Te queremos y te echaremos mucho de menos. Te has ido,
pero una parte de Ti, estará siempre con nosotros y con todos los que tuvimos
la suerte de conocerte.
Se ha apagado una luz y se ha encendido una estrella que nos
iluminará el camino a seguir.
Descansa en Paz, Hermano, Descansa en Paz ,Germán.
Carlos y Julia